La versión oficial sobre el 11-M sigue tambaleándose según pasa el tiempo. A la imputación del comisario Manzano se une ahora la revelación de que dos de las testigos sobre las que se basa, en su mayor parte, la condena a Zougam mintieron en sus declaraciones.
Las testigos C-65 y J-70 declararon haber visto a Zougam en uno de los trenes. La testigo C-65, que en un principio iba acompañada por otra persona, más tarde dijo que iba acompañada de la testigo J-70. Además, mintió diciendo que en el atentado le cayeron cadáveres encima cando en su vagón ni siquiera hubo heridos de gravedad, y moldeó su declaración sobre Zougam según se iban conociendo datos para hacer más creíble su testimonio.
El caso de la testigo J-70 es aún más flagrante.Un año después de los atentados, y tras ser rechazada como víctima por el Ministerio del Interior perdiendo así su derecho de indemnización, se dirigió a una comisaría para decir que vio a Zougam en el tren. La foto de Zougam en ese momento ya había sido publicada en los medios y cualquiera podía haberlo reconocido. Aún así, fue admitida como testigo y víctima, y recibió una indemnización de 48.000 €.
Estos datos que ahora destapa El Mundo no estuvieron a disposición de los abogados defensores de Jamal Zougam durante el juicio, por lo que no pudieron ser usados para una defensa eficaz. Pese a ello, los abogados quisieron indagar sobre la credibilidad de sus testimonios, pero el juez Bermúdez impidió que las testigos contestaran remitiendo a los datos del extensísimo sumario (donde no figuran esos datos).
A la dudosa credibilidad de estas dos testigos, se suma también un tercer testigo, el R-10. Según la sentencia, este testigo reconoció a Zougam en una rueda fotográfica el 16 de marzo de 2004, antes de que su foto saliera publicada. Sin embargo, el R-10 dijo que la primera vez que vio a Zougam fue en un cartel en Barajas el 26 de marzo. Además, la descripción que hizo del hombre que vio en el tren no se corresponde con la del acusado. Este testigo fue, para acabar, autorizado a no ir al juicio.
Ante estas revelaciones, Jamal Zougam y sus abogados han comenzado a moverse para conseguir al menos la revisión del caso. Mientras que los abogados han dicho que interpondrán una querella contra las testigos C-65 y J-70 (sobre las que se sustenta la condena), Zougam ha detallado en una entrevista a El Mundo qué hizo los días 10 y 11 de marzo. Según él, el día 10 estuvo en el gimnasio, trabajando, buscando un piso de alquiler para él y su esposa y cenando en casa con su familia. El dia 11, se encuentra durmiendo o desayunando cuando suceden las explosiones, y posteriormente se va a trabajar a su locutorio como todos los días. En estos dos días, siempre hay testigos que pueden corroborar su versión.
Si realmente todo lo revelado por El Mundo es cierto (personalmente opino que es totalmente cierto) estaríamos ante un error judicial gravísimo que no se dio por casualidad, y significaría que no se ha contado la verdad sobre el 11-M a la sociedad.