En estos días asistimos a una especie de despertar en el pensamiento de la sociedad. Bueno, conviene matizar. En el pensamiento de la juventud. Lo que para la sociedad de cierta edad ha servido y sirve para nosotros los jóvenes es un sistema canovista camuflado que ha enfermado al país y reabierto viejas heridas. La corrupción se ha extendido en todos los ámbitos de decisión no en pos de unas ideas, si no de una ideología. Y las ideologías jamás han sido buenas. Una ideología lleva al cerrojazo intelectual de quien la sigue, que se aferra a la idea propia y contempla las demás con un gesto mezcla de desprecio y odio.
Y en éstas estamos desde hace dos siglos, desde el ya referido canovismo. En esos tiempos se fraguó un sistema de alternancia de poder que creó dos únicas formas de gobierno que, evolucionadas, son las que tenemos hoy. En ese tiempo comenzó a fraguarse la mentalidad de que sólo hay dos opciones, de las que no se puede escapar, y que son a cual peor. En cierto modo se mitigó con la segunda república, al menos una parte de ella; y forzosamente se apagó con el franquismo.
Pero llegó la democracia, y las viejas ideologías tenían que adaptarse a los nuevos tiempos y a una presunta apertura de partidos. Obviamente lo consiguieron, y esas dos ideologías enfrentadas volvieron tras gobernar las dos, cada una en su tiempo. En el tercer gobierno (el actual) ha estallado el combate entre ambas, alimentado por sus líderes claro. Y mientras, el país supera el 20% del paro, la crisis se ceba con las clases media-baja mientras la clase rica aumenta su riqueza y el descontento ha unido a la sociedad en un pensamiento: tanto PP como PSOE nos llevarán a la catástrofe. Y no puede ser más cierto.
Que la juventud esté despertando a través de las redes sociales y se empiece a plasmar en las calles que hay otras opciones, que no todo acaba en PP o PSOE, que nosotros podemos cambiar esta situación. Uno de los pocos poderes que nos quedan a los ciudadanos es el poder votar a quién queremos que nos represente. Y ninguno de los dos partidos cumple este deseo. Aprovechemos el poco poder que tenemos, pues cada vez éste será menor y nuestra capacidad de decisión sobre los asuntos importantes será aún menor.
Seamos conscientes de que tenemos control sobre nuestras vidas. De que nuestra vida es política. Y que lo que hacen estos dos partidos no es política, es combate dialéctico. Aprovechemos las alternativas, demosles la opción a aquellos grupos minoritarios que con la ley electoral actual están arrinconados.
Sé que suena utópico, pero nosotros somos los únicos capaces de desmontar este sistema que a nadie beneficia y que nos desprestigia como país. Digamos no al bipartidismo.
martes, 17 de mayo de 2011
miércoles, 11 de mayo de 2011
El fin de una era
No es aún oficial, pero muy pronto lo será. Hoy ha acabado extraoficialmente mi etapa como estudiante de secundaria. Ha muerto con mi último examen (el cual no ha sido un alarde de elocuencia y estudio, pero a estas alturas no está mal), y ya casi estoy nostálgico. Poco queda para seguir disfrutando de esta etapa que me ha hecho tan feliz. También infeliz, pero no en la misma proporción. Lo que lo voy a echar de menos...
lunes, 2 de mayo de 2011
A propósito de Bin Laden
Esta mañana el mundo se ha despertado con una noticia tan maravillosa como preocupante. El mundo ha despertado con la noticia de la muerte de Osama Bin Laden en Abbottabad, Pakistán, dentro de una operación de los SEALS (los comandos especiales de la Marina estadounidense, por encima de los Rangers y los Delta Force). Por todos lados, incluido el presidente Obama (al que esta operación da un espaldarazo de popularidad), he escuchado que por fin se ha hecho justicia, y yo esto no lo tengo claro.
Efectivamente, Bin Laden ya no provocará mas muertes, y eso que ha ganado el mundo. Debía pagar por sus crímenes y ya lo ha hecho, y nadie recriminará a los EEUU este final. Pero la justicia no es esto. Lo que ha sucedido es lo natural, es decir vengar los miles de muertos del 11-S y dar tranquilidad al mundo occidental. España si hubiera tenido la posibilidad de acabar con él también lo hubiera hecho, y todos estariamos felices.Pero no lo llamemos justicia, porque la diferencia entre la justicia y la venganza en este caso hubiese supuesto tiempo. El tiempo que hubiera tardado Bin Laden en ser llevado a Estados Unidos y ser sometido a un juicio militar, dando la oportunidad a que intentaran rescatarle y quedara libre otra vez. Mejor que haya pasado así.
Pero no se engañen, el peligro para Occidente no ha pasado. Es más, ha aumentado, y aumentará. Que haya muerto el líder de Al Qaeda no significa que éstos se rindan, todo lo contario. El hombre que, presumiblemente, sustituirá a Bin Laden es ni mas ni menos que Al Zawahiri, ideólogo de Al Qaeda y carnicero profesional que ha estado al lado de Bin Laden y al que se culpa de la radicalización de éste. Es un hombre muy violento que va a buscar continuar la acción contra Occidente, y si se lo propone lo conseguirá. No sé si el remedio es peor que la enfermedad...
Los estadounidenses a esta hora todavia estan celebrando la muerte de Bin Laden, aliviados porque el culpable del mayor miedo que han sentido en su vida acaba de desaparecer, y preocupados a la vez por lo que pueda venir. Es la contradicción que ha provocado la guerra, la de celebrar un triunfo preocupandose por la siguiente batalla. Una guerra que nunca debió empezar y cuyos resultados seguimos pagando y pagaremos. Ojalá que no con más sangre, ni en nuestro territorio, aunque esto es una vana ilusión lamentablemente.
Efectivamente, Bin Laden ya no provocará mas muertes, y eso que ha ganado el mundo. Debía pagar por sus crímenes y ya lo ha hecho, y nadie recriminará a los EEUU este final. Pero la justicia no es esto. Lo que ha sucedido es lo natural, es decir vengar los miles de muertos del 11-S y dar tranquilidad al mundo occidental. España si hubiera tenido la posibilidad de acabar con él también lo hubiera hecho, y todos estariamos felices.Pero no lo llamemos justicia, porque la diferencia entre la justicia y la venganza en este caso hubiese supuesto tiempo. El tiempo que hubiera tardado Bin Laden en ser llevado a Estados Unidos y ser sometido a un juicio militar, dando la oportunidad a que intentaran rescatarle y quedara libre otra vez. Mejor que haya pasado así.
Pero no se engañen, el peligro para Occidente no ha pasado. Es más, ha aumentado, y aumentará. Que haya muerto el líder de Al Qaeda no significa que éstos se rindan, todo lo contario. El hombre que, presumiblemente, sustituirá a Bin Laden es ni mas ni menos que Al Zawahiri, ideólogo de Al Qaeda y carnicero profesional que ha estado al lado de Bin Laden y al que se culpa de la radicalización de éste. Es un hombre muy violento que va a buscar continuar la acción contra Occidente, y si se lo propone lo conseguirá. No sé si el remedio es peor que la enfermedad...
Los estadounidenses a esta hora todavia estan celebrando la muerte de Bin Laden, aliviados porque el culpable del mayor miedo que han sentido en su vida acaba de desaparecer, y preocupados a la vez por lo que pueda venir. Es la contradicción que ha provocado la guerra, la de celebrar un triunfo preocupandose por la siguiente batalla. Una guerra que nunca debió empezar y cuyos resultados seguimos pagando y pagaremos. Ojalá que no con más sangre, ni en nuestro territorio, aunque esto es una vana ilusión lamentablemente.
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