Los despidos de Juan Ramón Lucas, Toni Garrido y Pepa Fernández representan un varapalo tremendo para los estudiantes de periodismo. Mandan un mensaje horrible: la calidad no se mide en rigor o profesionalidad, ni siquiera en audiencias, si no en lo que guste tu ideología al jefe. Esto en lo que respecta a un medio público.
Pero es que en los medios privados la situación es desastrosa. Cientos y cientos de periodistas han sido despedidos y muchos medios cerrados (si entrar a valorar la calidad/imagen de unos y otros). Los que siguen lo hacen con muchísimos problemas. ¿Qué garantiza la continuidad de un medio privado? El dinero. Pero, ¿cómo se puede obtener dinero con la crisis publicitaria? Consiguiendo una audiencia numerosa, y fiel. Es decir, dándole a la gente lo que le gusta. La audiencia atrae a los anunciantes. Y eso, en muchos casos, significa renunciar a la independencia y a algunos valores. El mensaje que manda es: dale al público lo que quiere. Y es un mensaje peligroso y que cimenta una parte de la pérdida de credibilidad en el periodismo.
Afortunadamente, no todo es un desastre dentro del periodismo, y quedan ejemplos de periodismo serio y riguroso (inserten aquí los periodistas/programas/medios que, a su parecer, lo sean). Como servidor tiene sus preferencias y ustedes tendrán las suyas, permítanme que omita poner ejemplos.
Este es el panorama. ¿Se puede cambiar? Claro que se puede, SE DEBE. Y nos va a corresponder a nosotros hacerlo. Procuraremos estar a la altura. Al menos, quien firma estas líneas.
PD: Hoy han cesado a Ana Pastor en Los desayunos de TVE. Otro ejemplo más.
Sergio Martínez López, estudiante de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos